A nadie le ha dejado indiferente; yo en particular he sido testigo de muchos milagros y conversiones. Pero sobre todo el hecho de que el mundo es de Cristo pues todos estaban reunidos en Madrid convocados por su representante en la Tierra: el Papa. Comienza lo bueno. Se ha acabado el mundo; ahora comienza una nueva era, ahora comienza el verdadero mundo: el mundo de Dios, el mundo de el Hijo de Dios.



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